Un golpe de timón real

Después de dos años de fuerte crisis institucional en la Monarquía, el Rey ha cedido el testigo de la corona a su hijo Felipe. Sin duda un buen y revelador momento aunque se haya hecho con cierta prisa.

El sistema político de España, tras la transición, se ha basado en dos pilares principales la Monarquía y la representación política bipartita. Hoy, tras los resultados de las elecciones del 25 de mayo, no hay ninguno de ellos que no se tambalee y que pueda garantizar su propia continuidad.

El titular del discurso del Rey tras su abdicación es claro. Es necesario que pase a primera línea “una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender las reformas”

Sin cambio no hay avance

Sin cambio no hay avance

Un relevo … ¿para que todo siga igual o para que se produzca un verdadero avance?

Bajo el reinado de Felipe VI, la monarquía tendrá que cambiar de rumbo para ser garante de la estabilidad del país, a la que no ha contribuido en los últimos años. No tengo duda que tendremos nuevo Rey en breve, pero no sé hasta qué punto el sistema se podrá mantener más allá.

Los partidos políticos, y con ellos las instituciones, tendrán que plantear la solución de los problemas que afectan a España desde la perspectiva de la gente, más estrechamente ligada a sus necesidades y carencias; reformando la Constitución si ello fortaleciera los vínculos que unen a España.  De otra forma, la soberanía dejaría de residir definitivamente en el pueblo.

Y si todo ello no se produce, no lamentaremos que partidos políticos de nuevo cuño irrumpan queriendo cambiar moldes, clichés y conductas viciadas; lamentaremos otro tipo de movimientos a los que el sistema, entonces demasiado arcaico, no podrä hacer frente.

No quisiera creer, que este anuncio, una semana después de las Elecciones Europeas, sólo sirva para hacer efectivo un relevo anunciado y para acallar esas voces disonantes con el status quo actual. Se habría perdido una oportunidad de oro para poner a punto este maltrecho país con un golpe de timón real.

 

Fútbol y elecciones

En la calle no se oye ni un alma, ni un coche. Por la ventana abierta solo oigo el eco de mi propio televisor ante el que están mis hijos: uno apoyando al Madrid, la otra al Atlético…

Es bueno ver que todavia tenemos algo en común que nos moviliza, nos ilusiona, nos lleva a todos a una como país.  La pena es que esto solo lo consiga el futbol, las desgracias y… ¿algo más?

Mañana es día de elecciones, y no creo que la masa movilizada hoy por el partido, aún lo sea delante de una pantalla, se mueva mañana de igual manera para algo tremendamente más importante: depositar su voto y expresar su opinion sobre cual deberia ser la tendencia politica de Europa en los proximos años.

Un pequeño homenaje a Quino

Un pequeño homenaje a Quino

Europa parece lejos pero Europa define el marco en el que nuestro país, y después las Comunidades Autonomas, articula sus politicas publicas, económicas, sociales…

¿Qué Europa queremos? ¿Más social? ¿Más burócrata? Una Europa de pueblos o una Europa de naciones? Tenemos la oportunidad de opinar y muchos la desaprovechan alegando mil y una razones catastrofistas: corrupcion, inmovilismo, desengaño…

Si la gente dejara de ir a los partidos de fútbol o sintonizarlos en sus televisores, desaparecerían.

No corramos ese riesgo con las citas electorales.