Los hijos de los políticos

Greenpeace ha lanzado recientemente una campaña publicitaria sobre el cambio climático. En ella no se dirige a los políticos, que tienen en sus manos minimizar  su efecto, sino que los destinatarios son sus hijos ¿qué político o responsable público no quiere lo mejor para sus hijos? Teóricamente la respuesta es ninguno: todos deberían vivir y trabajar para proteger y empoderar a los suyos, sea cual sea el lugar en el que deseen vivir y la actividad que quieran desarrollar.

A lo largo de los años, y a medida que he sido consciente de las tropelías que cometemos contra el medio ambiente, siempre me he preguntado si aquellos que contaminan los ríos, intoxican los alimentos y deforestan los bosques, por la única razón de un beneficio inmediato y principalmente económico, no tienen familia con la que se reencuentran por la noche y con la que comparten actividades en el campo o la ciudad, y con la que sueñan con un mañana cualquiera.

Me sorprende que exista el concepto hijos en cierta mentalidad empresarial, política y/o estratégica mundial, o que en ella se presuponga una cierta dosis de inmunidad a los efectos derivados de los abusos que contribuyen a fomentar.

Pero esa indiferencia es una incomprensible ingenuidad. Ese horizonte, que está cada vez más lleno de terrorismo, sequías, desastres naturales y desigualdades, es el de todos: de los hijos de aquellos que toman las decisiones y de los que nos vemos obligados a asumirlas; y todos compartimos el mismo espacio y respiramos el mismo aire, entre el suelo y el cielo.

En un momento de mayor conciencia global, no concibo cómo  no existe otro criterio en esa dinámica que el inmediato aquí y ahora, el dinero y la dominación de unos sobre otros: controlar fronteras, recursos naturales, provocar guerras y seguir haciendo caja… ¿el futuro? que lo arreglen otros.

Eso debe estar pensando también Donald Trump, que tampoco apuesta por el esfuerzo de contribuir a un planeta más sostenible, también para sus hijos y nietos, ya que finalmente ha decidido retirar a EEUU del Acuerdo de París.

Ejemplos diarios del materialista y equivocado rumbo de quiénes, por causas del destino, establecen el nuestro y el de nuestros hijos.

 

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