Diplomacia y empatía

Cogiendo la propuesta de @breviaroclub analizo esta semana dos películas, In the Loop y La pesca del Salmón el Yemen con un hilo conductor más que sugerente, la diplomacia internacional.

Yo definiría diplomacia como  las relaciones entre países mediante representantes cualificados que toman decisiones en nombre de sus pueblos soberanos pero sin tener en cuenta, en la mayoría de las ocasiones, los verdaderos deseos de ese pueblo al que dicen representar.

Las decisiones de política internacional se toman principalmente por interés económico de un país sobre otro, por simpatías personales, por devolver un favor anterior, para bloquear a un tercero… Pero si algo tiene la diplomacia es que se rige por la voluntad: si la hay, la carta de acciones y opciones es inmensa.

La voluntad es la esencia de la acción diplomática, existiendo voluntad, y mucho dinero, todo es posible: pescar salmón en Yemen, originar una guerra, decidir el Nobel de La Paz, dividir a un país, volverlo a unir…

Otra cosa es la efectividad real de la diplomacia. Dice George Lakoff en su libro No pienses en un elefante, que la diplomacia a veces intenta solucionar con remedios superficiales lo que tiene solución si se abordará desde el origen: la solución superficial nunca será efectiva.

En ello pensaba al leer el libro de Julia Navarro, Dispara, yo ya estoy muerto, que aborda desde una dimensión personal y familiar la lucha entre árabes y judíos por Palestina, por la tierra prometida, por la tierra de sus ancestros… En muchas de sus páginas se hace referencia a cómo las decisiones se toman en función de intereses por encima del bienestar de los hombres y mujeres que vivían en aquella tierra…. Esta falta de vínculo con la verdadera realidad hace imposible poner remedio a la violencia desencadenada si no se retoma el gran conflicto desde sus inicios, desde su base: desde la legítima aspiración de un pueblo perseguido y de un pueblo sometido de tener una tierra propia para vivir en paz.

Siempre he pensado que el que presume de ilustrado, y occidente así lo hace, debería ponerse en el lugar de aquellos a los que quiere  ayudar, o marcar el futuro, y empezar a actuar pensando en como  los años de manipulación, extorsión y expolio han configurado un ser humano dispuesto a matar por un trozo de tierra, por un trozo de pan…

Ser empático (también en política internacional), ponerte en el lugar del otro, es la única manera que indica cómo actuar para enfrentarte, colaborar o compartir con él. A veces, casi nunca, la diplomacia es empática, tampoco la del Jeque que quería pescar salmón en Yemen, porque ni siquiera consideró lo que pensaban las personas que allí vivían, y por las que supuestamente hacía ese esfuerzo.

La empatía da sentido a los valores de cada parte, y debería servir también para dotar a la diplomacia de herramientas útiles que facilitasen las relaciones entre los pueblos, generar comercio y contribuir a una mayor seguridad para el planeta.

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Para Lakoff la política exterior sana es aquella que responde a normas morales, pero tanto las políticas que toman como guía la moralidad como las que llevan aparejadas “otros intereses” las desarrollan personas; con nombres y apellidos.

Y ese es un tamiz fundamental para la efectividad de cualquier acción. No todo está predefinido en la esfera de relaciones mundiales, hay quién encuentra espacio para que su yo, visionario o cortoplacista, estadista o localista, se deje ver y contribuya al éxito o al fracaso.

Como ciudadana me gustaría que la diplomacia, aquella que me representa, fuera fuente de humanidad, respeto por el ser humano y su historia, que quién la tuviera que llevar a cabo estuviera comprometido con lo que hace; pero conociendo los cientos de intereses que mueven la actividad política exterior, sólo aspiro a que haya un cierto compromiso con el planeta en el que vivimos todos y con la Historia de cada pueblo.

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4 pensamientos en “Diplomacia y empatía

  1. Ei, Ana, esa la vi el otro día: La pesca del salmón en Yemen. Una peli un poco previsible, pero se deja ver. Para tarde de domingo, está bien, pero…
    Saludos!

    • La idea inicial era leerme el libro que dicen es infinitamente mejor y profundiza más en el “arte” de la política exterior. No me dio tiempo y tiré por la vía fácil, la peli. De ella cogí un par de ideas… Nunca te había “visto” por aquí…Bienvenido

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