Líderes

Desde el punto de vista de la comunicación, siempre me ha llamado la atención la capacidad o incapacidad de los representantes públicos de ser verdaderos líderes ante la sociedad.

¿Qué es un líder? Para mí tiene que cumplir una serie de características:

  •       Ser capaz de analizar la realidad y tomar decisiones adecuadas en consecuencia.
  •       Ser coherente en su trayectoria.
  •       Saber explicar, si llega el caso, por qué no se puede mantener la coherencia.
  •       Sintonizar con las personas que desea que le sigan.
  •       Saber convencer, y… creérselo.

La capacidad de análisis de la realidad y el diseño de las iniciativas necesarias para marcar acciones a largo plazo aportan un criterio y señalan la línea por la que la sociedad se dejará guiar… si ve un objetivo. Las acciones marcadas no deben dejar evidencia de ningún otro interés, aparte del interés común.

Coherencia. Para que creamos en un líder, deberá transmitir que su línea de pensamiento es única, que su criterio no está al albur de tendencias, que sepamos “a qué atenernos” cuando le votamos o le elegimos entre otros tantos. Sin duda, la coherencia completa no existe, porque la realidad muchas veces supera la capacidad de gestión o de ejecución. Es en ese momento cuando la Comunicación es vital: hay que saber explicar con detalle los cambios, para que sean comprensibles y aceptados como “la única solución posible”.

A ello contribuiría conocer realmente y en profundidad qué sienten y esperan aquellos a los que se pretende liderar, gobernar, o guiar. La sintonía entre unos y otros nos da pistas para las acciones, las medidas y también para crear los canales de comunicación adecuados para hacerles llegar cualquier tipo de iniciativa.

Unido a todo esto, que se puede perfeccionar, hay una parte fundamental que garantiza el éxito: el carisma personal y creer de verdad  lo que uno defiende o por qué lo defiende. El carisma por sí solo no sirve pero si se combina bien con las anteriores características da un resultado excelente.

El aspecto subjetivo del liderazgo aporta emoción, hace de la elección de las palabras y expresiones la clave del hilván del discurso y contribuye a la solidez del líder. Un líder sólido intelectualmente y convincente emocionalmente puede aportar tranquilidad a un clima convulso y marcar los pasos para que, aún inseguros, avancemos.

Una de mis frases favoritas sobre liderazgo es de Napoleón: “un pueblo se deja guiar cuando se le muestra un porvenir, un líder es un comerciante de esperanzas”.

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4 pensamientos en “Líderes

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