Un poco de Sur

Hace algunos años, no tantos, dividíamos nuestro planeta en dos partes: el Sur y el Norte. El Norte, civilizado y avanzado, frente al Sur, subdesarrollado y colonial. Estos valores, que se correspondían con los hemisferios, se consideraban absolutos porque los países seguían de manera prácticamente homogénea la regla del lugar geográfico que ocupaban.

Hoy en día, no está tan claro dónde está el Sur y dónde está el Norte. Los países del Sur, los del Tercer Mundo, están pujando por convertirse en socios de derecho del primer mundo, y en ellos predomina el dinamismo y el optimismo. Y  los países del Norte están inmersos en una crisis de capital y de valores.

Pero miremos a Europa, donde desde el Norte se habla de esos “holgazanes” países del sur que están poniendo en peligro la economía de todos.

No todos piensan igual aunque teman lo peor. Hace solo unos días leí en El País, que al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, le indigna el tópico de que todo funciona bien en el Norte y todo muy mal en el Sur.

Resulta que Irlanda no es un país del Sur y sufre una crisis profunda; el colapso financiero de Islandia ha sido el mayor sufrido por un país, en relación a su número de habitantes… Holanda, con el 8% de déficit, lucha por no perder la senda de la recuperación.

Aún cuando podemos decir que Grecia, Portugal y España están en el Sur de Europa, y atraviesan problemas graves, hay otros Sures dentro de los propios territorios del norte, con lengua y gobierno común.  La “industrial” Escocia quiere independizarse del Sur inglés; a la “productiva” Italia del Norte no  le interesa el ruidoso meridione; y en Alemania, en ese norte frío y calculador, existen diferencias entre Hamburgo y Munich… Leyendo a Stieg Larsson y Henning Mankell, existen referencias a las variaciones de carácter entre el Sur y el Norte en la septentrional Suecia.

Esas diferencias en territorios que se suponen homogéneos han sido llevadas al cine. La francesa Bienvenidos al Norte, o su versión italiana, Bienvenidos al Sur, representan el miedo o el respeto, ante un modo de vida diferente, y las dos concluyen con el mismo mensaje: donde fueres haz lo que vieres.

Bienvenidos al Sur

Bienvenidos al Norte

“Lo que vieres” es la mejor forma de vivir en cada lugar, y cada pueblo de este planeta vive en el entorno que le circunda de una manera única y personal. Aún cuando la globalización es inevitable debería servir más para potenciar las particularidades que para buscar la completa homogenización.

Volviendo al Sur y al Norte, son complementarios como el Yin y el Yan. En Europa, desde el Sur, echamos en falta más orden y meticulosidad; y desde el Norte, se busca la espontaneidad y sensibilidad, además de mejor clima.

En definitiva, somos parte de un todo y, además,  como decía una campaña de Cruzcampo, “todos necesitamos un poco de Sur para no perder el Norte”

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