Comunicación… en tiempos revueltos

El sentir general de los que me rodean, de mí misma, es de estupor e incredulidad. No sólo ante una crisis atroz que mina los cimientos de nuestra forma de vida, también ante la falta de responsabilidad de algunos de los que están al frente de las instituciones de este país, o deberían estarlo.

La falta de esperanza que abunda en nuestras calles requiere de responsables públicos que reflejen en sí mismos el coraje de los grandes dirigentes, ese coraje y convicción que transmita y convenza sobre la necesidad imperiosa de asumir las más duras decisiones y los sacrificios más extremos; así serían un ejemplo a seguir.

Comunicar un recorte de 10.000 millones de euros mediante una nota de prensa y no dar la cara al día siguiente ante los medios de comunicación, logra el efecto contrario: la medida se convierte en injusta, precipitada y habla más de singladura hacia el naufragio que hacia la recuperación.

Que el Jefe del Estado no sepa estar a la altura de las circunstancias en estos momentos críticos, con un viaje desafortunado que le ha puesto en entredicho, aumenta la desconfianza hacia la capacidad de una recuperación progresiva, que parece que nunca se va iniciar.

Se echa en falta el ejemplo de los más visibles, la empatía entre gobernantes y gobernados, que ayude a remar en una misma dirección.

Hace unas semanas Lucía Méndez en El Mundo valoraba la necesidad de la emoción en los ministros a la hora de anunciar ajustes y recortes.  Si estos son necesarios, y a efectos de comunicación, entre la huida y las lágrimas, prefiero las lágrimas; si la elección es entre la austeridad y la ostentanción, elijo la primera.

Mientras, y como ejemplo de otra Comunicación, Alejandro Toledo ha realizado gratis la última campaña de Cáritas en la que más de uno teme verse reflejado. Padres que hacen lo posible y lo imposible para que sus niños no pierdan en estos años el tren de la felicidad y de la educación propios de su edad. Ellos son conscientes de que este presente es parte de su futuro.

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9 pensamientos en “Comunicación… en tiempos revueltos

  1. Empatía es un término que va a acabar desterrado del diccionario, de tan devaluado como anda últimamente.. En cuanto a la incredulidad y el estupor que nos reconcome ante tanta falta de responsabilidad, estoy totalmente de acuerdo contigo. Creo que Rajoy se retrató con su espantá en los pasillos (¿qué pasa, que no le habían preparado respuesta todavía?) y que el último recorte -por ahora-, anunciado de tapadillo y con alevosía no refleja más que el respeto y la consideración que nos tienen a los sufridos ciudadanos, culpablesdetodoslosmalesdelmundo, que somos todos menos ellos. De todas formas, creo que como cantaba Lluis Llach, “si estirem tots, ella caurà”, así que será cosa de seguir insistiendo en que empiecen por predicar con el ejemplo (y acaben, por ejemplo, con dietas, iberia plus para uso personal, almuerzo, hotelazos, etc, etc). Que aunque se escuden diciendo que las medidas de austeridad en la clase política son “el chocolate del loro”, hay chocolates que ni son morales ni estéticos ni se sostienen en estos tiempos que padecemos los que recortamos hasta en el “cafelito”. Ana, enhorabuena por el blog y por esta nueva aventura profesional

    • Gracias Elena por tu aportación. Yo extendería ese chocolate del loro también a nosotros mismos, al maluso que hacemos de los recursos, de nuestro entorno… En el mejor uso deberíamos estar implicados todos, ¿o el político no es ciudadano?; ¿o el banquero no respira el mismo aire?; … En esa línea va el nombre de este blog; no podemos ser tan diferentes y vivir de manera tan dispar cuando compartimos tanto…
      Pero cierto, hay unos que tienen más responsabilidad que otros…

  2. No estoy de acuerdo, no podría ser de otra manera, pero no en la primera (dentro de dos semanas entro en ERE temporal) sino en el contenido de la crisis:
    Tu plateamiento, desde mi punto de vista es demasiado simplista: blancos y rojos, negro y blanco, buenos y malos, capitalismo salvaje frente a trabajadores responsables.
    Mi opinión es que la crisis es más profunda, larga y estructural de lo que creemos; profunda porque nos está afectando a un mayor nº de personas y durante un mayor período de tiempo; las soluciones son todas a medio o largo plazo, sin vislumbrar soluciones. Cuando no hacíamos sino hablar de lo rápido que va todo, de lo que se expande la globalización, las exponenciales mejoras en la velocidad de las comunicaciones, la proliferación de las redes sociales. Nuestro mayor problema era la deslocalización. Pues justo en ese momento nos encontramos con una crisis que nos afecta A TODOS directa o indirecta para la cual NO HAY SOLUCIÓN A CORTO PLAZO.
    Esto nos provoca desesperanza. A todos, creo que los políticos son sinceros, principalmente no saben qué hacer, mas que cumplir el protocolo establecido.
    Todas esta situación está provocando una crisis de iniciativa enorme. En los últimos 10 años hemos pérdido la capacidad de reacción. No vemos iniciativa al rededor. No vemos el plan. No hay iniciativa, no hay luz al final del tunel…
    O es que acabamos de despertar de un bonito sueño?
    No estamos en una pesadilla, hemos vuelto a la realidad.
    Creo que la siguiente generación va a sufrir más, a divertirse más, a trabajar más a creer más. La nuestra está muerta, se la cargo el pelotazo, el dinero fácil, el tocomocho de la burbuja inmobiliaria.

    • No hablo de cómo hacer los cambios, los ajustes, que son necesarios, hablo de cómo hacer llegar esos cambios a una sociedad perpleja por sus propios errores y de sus gobernantes y banqueros, y empresas.
      Sí creo que el esfuerzo debe ser de todos…de blancos, rojos y negros… porque es necesario un cambio mentalidad y de estructura, pero si lo explicas bien…llega mejor …
      Me niego a admitir que nuestra generación está muerta porque entonces no tendremos nada que transmitir a nuestros hijos, y esto es algo sobre lo que voy a escribir pronto: Cómo debemos educar hoy a nuestros hijos para la sociedad que viene…
      Un gran abrazo.

  3. Pingback: Hoy… toca rescate | entreelsueloyelcielo

  4. Pingback: En las crisis: comunicar y arrimar el hombro | entreelsueloyelcielo

  5. Pingback: Cuatro años y… todo sigue igual | Entre el suelo y el cielo

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